jueves, 15 de mayo de 2008

En San Isidro, más chulo que un ocho

Así me he paseado estos días de fiesta por las calles de mi Madrid. Como marca la tradición, todos los que nos sentimos castizos, ya sea de nacimiento o de corazón, hemos desempolvado nuestros trajes para honrar al que siendo un humilde labrador, se convirtiera en Santo, y además patrón de la capital. Chulapos y chulapas, gatos y gatas, los más madrugadores acudían el pasado jueves 15, día de San Isidro, a la Ermita de su patrón, a beneficiarse de las virtudes que se atribuyen al agua de la fuente que allí se encuentra (dice la leyenda que sanó a Felipe II).


Otros optamos por pasear por los Jardines de las Vistillas y según se acercaba el mediodía, todos nos encontrábamos en la famosa Pradera de San Isidro, situada junto a la orilla derecha del río Manzanares, donde organilleros y barquilleros nos transportaron a los tiempos en que los madrileños acudían a la pradera en el tranvía número 8 (de ahí la famosa expresión), a degustar en familia el típico cocido madrileño, la tortilla de patatas o incluso, mi perdición, los bocadillos de gallinejas y entresijos, bañado todo por una fresca sangría. De postre, como no podía ser de otra manera, las rosquillas del santo, listas o tontas, francesas o de Santa Clara, regadas con un chato de vino dulce.


Para que la línea no acuse semejante festín, nada mejor que acompañar la sobremesa con una sesión de chotis, ofrecida por alguna de las asociaciones que todavía se empeñan de forma loable en mantener nuestras tradiciones ¿habéis intentado el difícil arte de bailar sin salir de los límites de una baldosa?


Bueno, bueno y si esto os parece poco, aún resta la tarde. Así que no nos perdimos la Procesión. Las antiguas tallas en madera de San Isidro y su esposa, Santa María de la Cabeza, saliendo de la Real Colegiata situada en la C/ Toledo, recorren algunas de las calles más céntricas de Madrid: plazas de Segovia Nueva y Puerta Cerrada, donde estuvo una de las puertas de la muralla de Madrid, calle de San Justo, calle Mayor, etc...y el desfile de vistosos trajes castizos, chulapos o goyescos, es todo un espectáculo. Como los que empiezan cuando casi cae la noche: por ejemplo, en el Retiro, adonde ráudos y veloces nos dirigimos para presenciar un, extenso en el tiempo, juego de agua, luz, color y sonido, simulando una antigua batalla naval. 


Fue un día largo el de San Isidro. Tanto que en realidad lo cerramos el viernes noche en la Plaza Mayor, donde se representaba una Zarzuela como nunca se ha hecho otra. Digo esto no porque fuera gratis su visionado, sino precisamente porque ha costado ponerla en escena 450.000 euros. El presupuesto que tienen al año cuatro distritos para actividades culturales como Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Usera y Retiro. Parné que ensombrece la merecida conmemoración a don Federico Chueca cuando se cumplen 100 años de su desaparición. Entre el reparto, lo mejor el dúo Esperanza Roy y David Venancio Muro, junto a Charo Reina, Fernanda Castillo, Diana Navarro y Malú; lo mejor...able, Greta, Malú, Las Supremas de Móstoles...


En estos días, más que nunca, de Madrid al cielo y desde allí, un agujerito para verlo.

3 comentarios:

Silvia Guerrero dijo...

Soy la chulapa de rosa.....me gustaría que me enviases la foto pues ha sido la única vez que mi marido se ha vestido de chulapo. Gracias

Anónimo dijo...

Hola Silvia, puedes escribirme a martin@martinexposito.es y veo si logro localizar la imagen! Gracias.

Silvia Guerrero dijo...

Gracias me haría mucha ilusión. ...