jueves 27 de marzo de 2008

Enhorabuena a Mägo de Oz

Esta tarde todos alzamos nuestra cerveza en la fiesta pagana que se montó en la madrileña calle Serrano para brindar por Mägo de Oz, que en unas horas va a experimentar lo que se siente al desayunar con diamantes.




No tengo palabras de agradecimiento y de felicitación suficientes para todos los integrantes de este grupo musical que a todos nos ha hecho vibrar, saltar y gritar a los 32 rumbos de la rosa de los vientos sus composiciones heavy, rock, folk...Txus di Fellatio, José Andrea, Carlos Prieto, Francisco Javier Gómez de la Serna, Juan Carlos Marín, Fernando Ponce, Jorge Salán, Pedro Díaz y Patricia Tapia son los verdaderos magos que esta tarde además rindieron un gran homenaje a Juan Antonio Cebrián ofreciendo a Silvia Casasola, su mujer y productora del programa La Rosa de los Vientos, una copia de ese Disco de Diamante que reconoce el millón de copias vendidas de los álbumes del grupo en todo el mundo.



A continuación os dejo la noticia de agencia que ha publicado EFE...

El grupo de rock Mago de Oz sigue con paso firme su particular 'camino de baldosas amarillas', al recibir hoy en Madrid un disco de oro por su último trabajo, 'La ciudad de los árboles', y un disco de diamante, como premio a toda su carrera.

La banda, que acaba de cumplir veinte años desde su fundación, ha recogido ambos premios en una sala madrileña, junto con otros músicos y amigos como Alaska, Mario Vaquerizo o Mariskal Romero y algunos fans elegidos por concurso a través de la página web oficial. Alaska, que les ha hecho entrega del disco de oro por haber vendido más de 40.000 copias de 'La ciudad de los árboles', ha afirmado que lo que se celebra realmente son las ventas de 'un grupo que ni es pop, ni es de ayer', lo que es un 'síntoma de salud para ellos y para la música'.



La cantante de Fangoria ha confesado que para ella fue 'un verdadero cuento de hadas' poder grabar con 'Mago' una versión del tema 'Rey del glam', cuando ambos grupos se conocieron en México y se produjo el 'choque de dos planetas'. Por su parte, Txus Di Fellatio, batería y líder de Mago de Oz, ha agradecido los premios a todos sus 'compañeros de aventuras', así como al productor y a la compañía, Warner Music, por 'seguir creyendo' en ellos.

Txus ha subrayado, sin embargo, que le dan la importancia justa a estos premios, que son para ellos 'un dulce a mitad de camino', porque 'el verdadero premio' es la 'sonrisa de la gente que puede', a través de sus canciones, 'olvidar sus penas por un momento'.



Di Fellatio y el resto del grupo han vuelto a demostrar que para ellos 'la música es el lenguaje del alma, de los perdedores y de los soñadores'. Mariskal Romero les ha entregado el disco de diamante por haber superado el millón de copias vendidas a lo largo de toda su trayectoria musical y ha reconocido que 'el rock se reivindica en la música de estos monstruos', que según él, son 'dignos herederos' de la revolución musical y política que empezó hace ya treinta años.

Txus ha querido dedicar el premio a la memoria de Juan Antonio Cebrián, periodista y locutor de programas como 'Turno de Noche' o 'La Rosa de los Vientos', para el que Mago de Oz escribió tiempo atrás una canción con el mismo título, y con el que solían colaborar.


El batería ha recitado unos últimos versos para Cebrián: 'Sin ti somos silencio, viento, fuerza y honor'.

Enhorabuena y Muchas Gracias.

martes 11 de marzo de 2008

Pepito Pérez...

Tras el día de ayer, voy a aprovechar para dedicar un post a este magnífico personaje para el que tengo una pieza fresca de esas que sirven para moler o triturar los alimentos. Aunque no sé si podrá con ella.

En cualquier caso, le agradezco a Aurora que me haya hecho llegar el cuentecito del gran clásico, que a continuación os dejo para que veamos el lado positivo a perder un diente. Si queréis conocer el origen del mismo, haced clic en la imagen...



"Pepito Pérez era un pequeño ratoncito de ciudad. Vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio. El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer.

Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vió un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros..., parecía que alguien se iba a instalar allí. Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental.

A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor José Mª. Miraba y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña libreta de cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina...

Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos... Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca. Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes.

El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vió cómo el doctor José Mª le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada. Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. El doctor se lo quitó y se lo dió de recuerdo.

El ratoncito Pérez encontró la solución: "Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente", pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a la casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se había dormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada.

Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo. A la mañana siguiente el niño vió el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio.

Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo."


lunes 10 de marzo de 2008

Poco juicio me va quedando...

Ya de por sí tengo poco. Pues para qué queremos más si molesta -es lo que debió pensar mi dentista, el gran Carlos Somoza, al verme-. Así que fuera muela del juicio. Afortunadamente ya ha pasado todo, aunque he de confesar que fue visto y no visto. Eso sí, tuve que montar algo el espectáculo porque en el fondo y no tanto en el fondo soy un cagón -ya me lo dice siempre mi abuelo-.

Por tanto, ya que he logrado con éxito sobreponerme a la adversidad, afrontar mi miedo y obtener mi trofeo, os voy a dejar una imagen a continuación para que os echéis unas risas... las justas eh!!